Tierra, Agua y Fuego; estas son las materias primas básicas con las cuales se elabora una pieza de cerámica. Sólo la perfecta combinación de las mismas da un producto final de calidad.

Pero esto no es el único requisito. En Cerámica Cruz ponemos todo nuestro empeño y cariño en la elaboración de cada pieza para hacerla única y exclusiva. Para ello en el proceso de elaboración cuidamos hasta el límite cada uno de los pasos, especialmente el moldeo de la arcilla en el torno y la decoración. Es por esto que nuestra cerámica es distinguible entre las demás y nuestras piezas son únicas e inigualables. Consideramos la cerámica como parte de nuestra vida, por esto la dedicación a este arte es plena.

El proceso de elaboración siempre ha sido el mismo desde el principio de la historia, tan solo a variado los sistemas de cocción, se han mejorado los procesos de obtención de la arcilla y se han mecanizados los tornos e incluido maquinarias de amasado, pero las manos del alfarero son irremplazables, así como las del pintor que decora las piezas.

Existe un precioso poema dedicado a los alfareros que reza así:

       "Oficio noble y bizarro,
        de entre todos el primero,
        pues, siendo el hombre de barro,
        Dios fue el primer alfarero
        y el hombre el primer cacharro"

Los versos se refieren al primer oficio, pero no ejercido por el hombre, sino por Dios. De todos modos sí que debió ser de los primeros, probablemente inmediatamente después del de constructor de armas, cazador y curtidor de pieles, que serían anteriores por la necesidad primigenia del hombre de la carne y las pieles de los animales para su sustento y abrigo. De lo que no cabe duda es de que antes de las edades del bronce y del hierro, la mayoría de los utensilios del hogar, sobre todo las vasijas donde se cocieran los alimentos, necesariamente habrían de ser de barro por su resistencia al fuego.

A la izquierda pueden ver el menú donde se explica el proceso de elaboración de una pieza de cerámica con el sistema antiguo y el actual.